Este corredor marítimo, situado entre Irán y la península arábiga, apenas alcanza los 40 kilómetros de anchura en su punto más estrecho. Sin embargo, por él circula diariamente uno de los flujos energéticos más importantes del planeta.
Durante años se habló de transición energética y de un futuro cada vez menos dependiente de los hidrocarburos. Sin embargo, el mes de marzo ha recordado con crudeza una realidad que la geopolítica nunca ha dejado de señalar: cuando el petróleo tiembla, la economía mundial también lo hace.
Las tensiones militares en Oriente Medio han provocado un fuerte nerviosismo en los mercados energéticos. La subida ha tenido un efecto inmediato en el mercado minorista europeo.