España afronta una transformación profunda en su modelo energético, marcada por la irrupción de las energías renovables, la necesidad de reforzar la autonomía estratégica de la Unión Europea y el reto de captar talento joven para un sector en expansión. La ingeniería de minas y energía se encuentra en el centro de este proceso, combinando tradición y futuro en un momento de cambio sin precedentes.
Un invernadero subterráneo y una bioincubadora en la superficie, demuestran que el gobierno de Asturias no solo está muy comprometido con la I+D+I, sino que lo hace en varios planos, algo insólito en el resto del país.