Un estudio geodinámico de alta precisión realizado por Asier Madarieta, investigador de la Universidad Pública del País Vasco (UPV/EHU), ha demostrado que el territorio de España y Portugal se desplaza de forma lenta, constante y asimétrica. Esto se debe al constante choque de la placa tectónica africana contra la euroasiática, un fenómeno que encoje la corteza terrestre del sur de Europa y acumula cargas eléctricas en las fracturas del Mediterráneo occidental.

La investigación pone el foco en el mar de Alborán y en el Arco de Gibraltar, la estructura curva que conecta las cordilleras Béticas con el Rif marroquí. Los nuevos datos revelan que este arco se desplaza hacia el oeste y funciona como un amortiguador de fuerza de contracción.
Esta estructura absorbe la mayor parte del choque en el sector oriental del Estrecho de Gibraltar. Esto, a su vez facilita que la fuerza interna de la estructura se transmita directamente hacia el sur de Portugal y suroeste de España, acentuando el giro del bloque continental.
El equipo científico afirma que la deformación continua del terreno tiene consecuencias directas. En primer lugar, los datos obtenidos obligan a actualizar de forma inmediata el modo de cálculo del riesgo al terreno, tanto en la Península Ibérica como en el norte de Marruecos, renovando los modelos de prevención de movimientos de la corteza terrestre en las zonas de límite.
En segundo lugar, el desplazamiento milimétrico acumulado exige la corrección periódica de los sistemas de coordenadas empleados por los satélites de navegación y las redes de nivelación nacionales. Esta precisión es fundamental para la ingeniería civil a gran escala, especialmente en el diseño, monitorización y mantenimiento de grandes obras de infraestructura lineal como túneles ferroviarios de alta velocidad o puentes de gran largura, cuyas estructuras deben absorber las fuerzas del movimiento del terreno.
El equipo científico ha analizado la deformación cortical mediante datos de coordenadas y mediciones de la tierra de unas 650 estaciones GNSS (Sistemas Globales de Navegación por Satélite) de gran precisión repartidas por el sur de la Península Ibérica y el norte de África, junto con el análisis de más de 2.000 representaciones de terremotos históricos y recientes.
La existencia de esta rotación asimétrica resuelve una de las grandes incógnitas de la geología estructural regional: la orientación contradictoria observada en las placas de las cordilleras Béticas y los Pirineos. Las direcciones de estas cadenas montañosas, que hasta ahora resultaban difíciles de relacionar de forma coherente con las fuerzas tectónicas principales conocidas, se confirman ahora como cicatrices estructurales producidas por este histórico y continuo proceso de rotación horaria.