En 1919, en el Reino Unido, un grupo de mujeres, que había asumido funciones técnicas mientras los hombres combatían en la Primera Guerra Mundial, decidió juntarse para mantener el espacio que había ganado durante esos años. Casi un siglo después, en 2014, esa misma comunidad estableció el Día Internacional de la Mujer en la Ingeniería, una fecha que en 2016 recibió el respaldo de la UNESCO y que reconoce cada año a 50 profesionales destacadas de todo el mundo. Desde entonces, el 23 de junio se ha convertido en un día para poner en valor el talento femenino en este campo.
En los últimos cinco años, la cifra de mujeres cursando ingeniería, industria y construcción ha crecido tres puntos en España y en la especialidad de Minas y Energía, supera ya el 24%. Un incremento muy importante si lo comparamos a las que hasta ahora contaban con más chicas en carreras universitarias, los estudios de tecnologías de la información, que han aumentado del 13% al 17% en el mismo periodo.
Aun así, el proceso no es igual en todas las especialidades. En otras disciplinas, como la informática, la presencia de alumnas sigue siendo minoritaria. Algunas universidades ya experimentan subidas muy notables en muy pocos años en esta última especialidad, lo que prueba que, con las iniciativas adecuadas, el cambio puede acelerarse mucho más rápido de lo que indican las medias.
Hoy en día, las ingenieras están ganando terreno con fuerza en el ámbito laboral. Según una encuesta reciente realizada a más de 1.100 profesionales del campo, más de la mitad, un 55%, ya ocupa puestos de responsabilidad o dirige equipos.
A esto se suma una alta estabilidad en la industria, con un 78% trabajando a jornada completa y salarios que se concentran mayoritariamente entre los 35.000 y los 45.000 euros brutos anuales.