El Reino Unido ha puesto el foco en el subsuelo para avanzar en su transición energética. Un proyecto desarrollado en Cornualles ha logrado perforar hasta cinco kilómetros de profundidad con un objetivo claro: extraer calor de la Tierra y convertirlo en una fuente de energía continua, limpia y gestionable.
La iniciativa, impulsada por Geothermal Engineering Limited, ha sido presentada como una alternativa real a los combustibles fósiles en un contexto marcado por la volatilidad de los precios del petróleo y la necesidad de garantizar el suministro energético.