España está emergiendo como un actor clave en la extracción de minerales estratégicos esenciales para la transición energética y tecnológica. Con algunas de las mayores reservas europeas de cobre, litio, níquel y tierras raras, el país podría reducir la dependencia de la Unión Europea (UE) de las importaciones de estos recursos críticos, actualmente dominadas por China. Sin embargo, el desarrollo de estos yacimientos enfrenta desafíos medioambientales y regulatorios que pueden frenar su crecimiento.