Cada vez que alguien utiliza un modelo de lenguaje avanzado, en algún lugar del mundo una línea de alta tensión transporta más electricidad, un sistema de refrigeración trabaja a pleno rendimiento y, en última instancia, una mina extrae más mineral. La inteligencia artificial no es una nube inmaterial: es cobre. Un solo centro de datos diseñado para entrenar modelos de IA de gran escala puede llegar a consumir hasta 50.000 toneladas de este metal, entre tres y diez veces más que una instalación convencional. Para ilustrar la magnitud de la cifra: la histórica mina de Riotinto, en Huelva, produjo 51.139 toneladas en todo 2025, su mejor año desde que reabrió en 2016. Un solo centro de datos podría absorber esa producción entera.
El informe Copper in the Age of AI, de S&P Global, prevé que la demanda mundial crecerá un 50% hasta 2040, y la Agencia Internacional de la Energía advierte que las minas en desarrollo apenas cubrirán el 70% de esa demanda. El mercado ya lo anticipa: desde principios de 2026, el precio del cobre acumula una subida anual cercana al 40%.
La transición energética gana velocidad en España. El Gobierno central ha anunciado la asignación provisional de 670 millones de euros procedentes del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR) para impulsar proyectos vinculados a las energías renovables, el almacenamiento energético, la movilidad sostenible y la electrificación de la economía.
La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen, detalló que las ayudas se canalizarán a través de seis líneas estratégicas gestionadas por el IDAE, con el objetivo de reforzar la independencia energética, acelerar la descarbonización y consolidar una industria asociada a las tecnologías limpias.
Si en los años 80 la “guerra fría” giró en torno a misiles y bloques políticos, hoy se libra en torno a baterías, chips y materias primas estratégicas. Y sí, nombres como Donald Trump y China aparecen en el mapa. No como caricaturas de un cómic político, sino como protagonistas de una realidad global que está reordenando alianzas, tensiones y prioridades económicas.
La inteligencia artificial (IA) ha irrumpido con fuerza en el sector de la gestión de residuos, ofreciendo soluciones innovadoras que prometen acelerar la transición hacia una economía más circular y sostenible. En 2025, las herramientas digitales aplicadas al reciclaje y la recolección de desechos están demostrando su potencial para reducir costos operativos, mejorar la eficiencia de los procesos y, lo más importante, contribuir a la reducción de la huella de carbono.
La firma alemana Schaeffler ha conseguido disminuir el peso y el tamaño de los motores eléctricos lanzando al mercado un sistema novedoso que se integra en las llantas de las ruedas. Los vehículos que contengan estos motores podrán rendir más consumiendo menos energía, lo que les concederá una mayor autonomía gracias a su relación peso potencia y a las pérdidas de fricción.
En respuesta a las crecientes preocupaciones acerca del destino de las baterías de litio una vez que estas ya no sean adecuadas para su uso en automóviles, Jaguar ha tomado la iniciativa. La compañía se ha asociado con uno de los líderes en el sector de energías renovables, Wykes Engineering Ltd, para desarrollar uno de los mayores sistemas de almacenamiento del Reino Unido y aprovechar la energía solar y eólica reutilizando baterías de vehículos Jaguar I-PACE.
Recientemente, escribimos sobre la creciente importancia de España como centro de producción de baterías de litio. Sin embargo, este auge también ha planteado preocupaciones ambientales debido a la extracción y manejo de este recurso. El pasado jueves, se dio un paso significativo hacia la sostenibilidad, la empresa A.3 Aprofitament Assessorament Ambiental, S.L. recibió la aprobación de la Generalitat de Catalunya para asumir la gestión integral y reciclaje de las baterías de litio. Este logro marca un hito importante en la búsqueda de una economía más circular.
Repsol y Toyota acaban de firmar un acuerdo de colaboración para impulsar el uso de hidrógeno renovable en el mercado español, en un importante paso hacia la descarbonización del transporte. Esta alianza estratégica tiene como objetivo reducir las emisiones en el sector del transporte a largo plazo, colocando a España como referente en el desarrollo de tecnologías limpias y sostenibles.
Los sistemas solares actuales para obtener electricidad resultan poco fiables ya que dependen de la situación atmosférica, de la arena o el polvo que flote en el aire y oculta parte de los rayos, del mantenimiento y multitud de variantes más. Por eso, una solución coherente sería colocar paneles en el espacio, ya que se lograría suministrar energía renovable a toda Europa.