Noruega se ha convertido en el primer país del mundo en aprobar las expediciones en sus aguas con una reforma para abrir sus fondos marinos a la explotación de minerales, poniendo en riesgo la preservación de los océanos, que sostienen la vida en la tierra.
El lecho marino alberga gran variedad de recursos valiosos, como minerales y metales llamados nódulos polimetálicos. Estos minerales son rocas que se encuentran a 4.000 metros de profundidad y que contienen altos porcentajes de componentes como cobre, cobalto, magnesio o níquel, que se utilizan frecuentemente en las baterías de los teléfonos inteligentes y computadoras.
La demanda de estas materias primas para la transición ecológica del planeta se duplicará para 2040, según la Agencia Internacional de Energía, y ya se advierte de una crisis de estos metales.
El gobierno noruego ha llegado a un acuerdo para tomar la delantera en la extracción de minerales como el litio, o el cobalto, muy demandados en las baterías eléctricas que se encuentran en el fondo marino en forma de nódulos. Una de las claves de la nueva legislación noruega es que exige estudios medioambientales previos a cada licencia de explotación sean aprobados por el parlamento.
Las organizaciones medioambientales consideran insuficiente este requisito y prevén consecuencias desastrosas para la fauna y flora marina. Además, La Dirección General De Medio Ambiente noruega ha reconocido que no hay datos suficientes para saber cómo realizar la explotación minera en los fondos mineros de forma segura.
Según un informe de World Wildlife Found (WWF), la minería submarina tendría consecuencias devastadoras para los ecosistemas marinos, la capacidad de captura de carbono de los océanos y la biodiversidad del fondo marino, incluidas las poblaciones de peces que forman parte de la alimentación humana.
Ecologistas en acción alerta sobre los efectos tóxicos de los metales pesados a lo largo de la cadena trófica y la liberación de gases de efecto invernadero secuestrados en los fondos oceánicos, además de la destrucción irreversible de la biodiversidad marina, y el obstáculo a la investigación médica y farmacéutica.
Por su parte, algunas empresas como Volvo, BMW, Google y Samsung ya se han comprometido a no financiar actividades mineras en los fondos marinos y a no utilizar minerales extraídos del océano en sus cadenas de suministros.
Fuentes: El Pais, ABC