En su afán por mantener más vivo que nunca el pasado minero de la montaña central, La Asociación Sangre Minera, formado hace un año por ex trabajadores y vecinos de la zona, que pretende «proteger, difundir y desarrollar la cultura de la zona», dio este pasado sábado un paso al frente y decidió anticiparse a la celebración de Santa Bárbara, la patrona de los mineros, el 4 de diciembre.
Para ello, reunió la ilusión de una docena de ex trabajadores, con el apoyo del Grupo Aspaiasa y el Centro de Formación Profesional Virgen del Buen Suceso de La Robla, y se propuso crear una experiencia única: organizar la primera visita en décadas a la mina escuela en la que se formaron cientos de mineros.