Según el último informe de la Agencia Internacional de Energía (AIE) para limitar el aumento del calentamiento global en 1,5 °C para 2040 se requiere una inversión en materiales clave para el desarrollo de energías renovables de 730.000 millones de euros. Sin embargo, la caída de precios de minerales esenciales, favorable para los consumidores, se ha convertido en un obstáculo para que las empresas inviertan debido a la baja rentabilidad, poniendo en peligro alcanzara los objetivos necesarios para la garantizar la vida en nuestro planeta.
En su afán por mantener más vivo que nunca el pasado minero de la montaña central, La Asociación Sangre Minera, formado hace un año por ex trabajadores y vecinos de la zona, que pretende «proteger, difundir y desarrollar la cultura de la zona», dio este pasado sábado un paso al frente y decidió anticiparse a la celebración de Santa Bárbara, la patrona de los mineros, el 4 de diciembre.
Para ello, reunió la ilusión de una docena de ex trabajadores, con el apoyo del Grupo Aspaiasa y el Centro de Formación Profesional Virgen del Buen Suceso de La Robla, y se propuso crear una experiencia única: organizar la primera visita en décadas a la mina escuela en la que se formaron cientos de mineros.
La industria minera en Europa esta experimentando un crecimiento constante en los últimos años, impulsado principalmente la necesidad de nuevas fuentes de energía para que seamos menos dependientes del petróleo o del gas natural y la búsqueda de nuevos metales. Este crecimiento ha generado una mayor demanda de ingenieros e ingenieras de minas para liderar proyectos y supervisar las operaciones en las minas. Sin embargo, la falta de candidatos capacitados es una de las principales preocupaciones para las empresas mineras, lo que ha llevado a un aumento en los salarios y los beneficios para los ingenieros de minas en la región.