Supondría el fin de la sociedad tal y como la conocemos hoy por la escasez de metales básicos para las nuevas tecnologías
Como comentábamos en nuestro post anterior, las consecuencias de dejar de llevar a cabo las funciones de extracción de minerales serían múltiples. La desaparición del carbón como fuente de energía y las complicaciones del uso del gas dejaban un escenario alentador. Sin embargo, las consecuencias negativas de la extinción de la minería no se quedan solo ahí.
La extracción de minerales, metales e hidrocarburos del suelo es una de las industrias más antiguas de la humanidad, la sociedad depende más que nunca de una variedad más amplia y mayores volúmenes de las sustancias extraídas. La extracción de nuevos materiales sigue siendo más barata que la reutilización de muchas sustancias, lo que lleva a algunos expertos a advertir sobre la creciente presión de las minas en el mundo natural.
A un gran grupo de personas le preocupa el fuerte costo ambiental y la pérdida de biodiversidad causadas por las minas. Pero, ¿qué pasaría si, para proteger mejor el medioambiente, la humanidad decidiera que el contenido de la corteza terrestre no se utilice más?
China, origen del 87% del magnesio existente en el mundo, ha cortado el suministro a otros países como consecuencia de un parón drástico en su producción que forma parte del plan para reducir la contaminación en su territorio. Las reservas del continente europeo están bajo mínimos desde noviembre de 2021 y la escasez de producción ha provocado una crisis en industrias como el automóvil y la metalurgia y, en el caso de España, también en la industria alimenticia.