Cada móvil guardado en un cajón, cada ordenador de torre arrinconado en un trastero, es en realidad un pequeño yacimiento sin explotar. España genera ya varios cientos de miles de toneladas de residuos electrónicos al año y, según las previsiones, esa cifra seguirá creciendo con fuerza hasta 2030. La respuesta no pasa solo por reciclar más, sino por extraer mejor: un equipo del Centro Nacional de Investigaciones Metalúrgicas (CENIM), del CSIC, ha puesto en marcha en Madrid una planta piloto que recupera cobre, plata y platino de aparatos electrónicos desechados con un proceso más limpio y eficiente que los métodos tradicionales.