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¿Seremos capaces de vivir por encima de los 50 grados?

mujer en el exterior con mucho calor se pasa un pañuelo por la frente para quitarse el sudor

¿Seremos capaces de vivir por encima de los 50 grados?

Lo que dice la ciencia sobre los límites del calor extremo, en el mundo y en España

El calor extremo ha dejado de ser una anomalía para convertirse en una característica estructural del clima. En 2025, el promedio de los últimos tres años (2023-2025) superó por primera vez el umbral de 1,5 °C de calentamiento respecto a la era preindustrial, el límite de referencia del Acuerdo de París. Once de los últimos años han sido los más cálidos jamás registrados. La pregunta que empieza a plantearse la comunidad científica ya no es solo cuánto va a subir la temperatura, sino a partir de qué punto el cuerpo humano deja de poder soportarla.

Rozando los límites físicos

Las temperaturas de 50 °C no son ciencia ficción: ya se han medido en el planeta. El récord mundial histórico se estableció en el Valle de la Muerte (California, EE. UU.), con 56,7 °C en 1913, y en las últimas décadas se han superado los 54 °C en Kuwait y en Death Valley de forma recurrente durante las olas de calor del Golfo Pérsico. Según los datos de Copernicus, el servicio de cambio climático de la Unión Europea, 2025 fue el tercer año más cálido registrado a nivel global, con una anomalía de 1,47 °C sobre la media de 1850-1900.

Pero la cifra que preocupa a los científicos no es tanto la temperatura del aire como la combinación de calor y humedad. El indicador clave es la temperatura de bulbo húmedo, una medida que integra ambos factores porque es la que determina si el cuerpo puede o no refrigerarse mediante el sudor. Por encima de un bulbo húmedo de 35 °C, el sudor deja de evaporarse eficazmente y el organismo pierde su principal mecanismo de defensa frente al calor. Estudios más recientes, como el de Vecellio y Raymond (2022, Universidad de Pensilvania), sitúan el límite real de tolerancia incluso más bajo, en torno a 30-31 °C de bulbo húmedo en condiciones de calor húmedo, lo que implica que el umbral de riesgo está más cerca de lo que se pensaba.

¿Y los humanos a esa temperatura?

Un estudio de la Universidad de Roehampton (Halsey y colaboradores, 2022) sitúa entre 40 y 50 °C el rango en el que el organismo pierde la capacidad de regular su temperatura interna. Los corredores de maratón resisten temperaturas corporales cercanas a 42 °C sin daño inmediato, pero a partir de 44 °C aparecen síntomas graves: confusión, desorientación, pérdida de consciencia. Por encima de ese punto, las proteínas del organismo comienzan a desnaturalizarse, el sistema nervioso deja de funcionar con normalidad y el corazón puede sufrir arritmias potencialmente mortales por falta de oxígeno.

Los grupos más vulnerables —personas mayores, bebés y personas con patologías cardiovasculares— alcanzan estos umbrales con exposiciones mucho más cortas y a temperaturas ambientales más moderadas, lo que explica por qué la mayoría de las muertes asociadas al calor no se producen por golpes de calor extremos, sino por el efecto acumulado de olas de calor prolongadas.

España bate récords cada verano

España es, dentro de Europa, una de las regiones donde este proceso avanza más deprisa. Según el informe CLIVAR España —elaborado por más de 150 especialistas— y los datos de AEMET, la Península se calienta un 60 % más rápido que la media global, y el Mediterráneo se calienta hasta tres veces más rápido que el resto de océanos desde los años 80.

24,2°C VERANO 2025
Media peninsular · +2,1 °C sobre el periodo de referencia 1991-2020.
El verano más cálido desde 1961.

33 días DÍAS EN OLA
DE CALOR
Segundo registro más alto de la serie histórica, solo por detrás de los 41 días de 2022.

45,8°C TEMPERATURA MÁXIMA
Jerez de la Frontera, 17 de agosto de 2025 — récord histórico de la estación.

El balance climático de 2025 confirma la tendencia: la temperatura media anual en España fue de 15 °C, 1,1 °C por encima de la media normal, lo que sitúa a 2025 como el tercer año más cálido desde que existen registros (1961), empatado con 2024. Los once años más calurosos de la serie histórica pertenecen todos al siglo XXI. Además de Jerez, estaciones como Morón de la Frontera (45,2 °C), Murcia (45,1 °C) o Alcantarilla registraron sus temperaturas más altas desde que existen mediciones.

El impacto sobre la salud es ya mensurable: según el Instituto de Salud Carlos III, el calor se asoció a más de 3.600 muertes en España durante el verano de 2025 —una cifra que, pese a ser alta, representa un descenso respecto a episodios anteriores, gracias a la mejora de los planes de prevención—. Las proyecciones de CLIVAR España, alineadas con los escenarios del IPCC, apuntan a subidas adicionales de entre 2 y 4 °C en las temperaturas estivales de aquí a finales de siglo, según el escenario de emisiones.

¿Viviremos por encima de 50 grados

La respuesta, con los datos disponibles, es matizada. Puntualmente, el aire ya alcanza esas cifras en zonas desérticas y en episodios extremos del Golfo Pérsico, el sur de Asia o el suroeste de Estados Unidos, y no puede descartarse que España registre localmente máximas cercanas a esa cota en las próximas décadas. Pero el riesgo real para la vida humana no depende solo del termómetro: depende de la combinación de calor y humedad, de la duración de la exposición, de la capacidad de refrigeración de las ciudades y de la protección de las personas más vulnerables.

La ciencia es clara en un punto: superar de forma sostenida el umbral fisiológico de bulbo húmedo —muy por debajo de los 50 °C de temperatura del aire— ya representa un riesgo vital documentado. Adaptar infraestructuras, ciudades y actividad productiva a este nuevo escenario climático no es una opción a largo plazo: es ya, con los datos de 2025 sobre la mesa, una necesidad inmediata en la que la ingeniería tiene un papel central.

Fuentes

  • Copernicus Climate Change Service
  • AEMET
  • Instituto de Salud Carlos III
  • Imagine Comunicación.
El Colegio